En su definición más básica, la comunicación consiste en la transmisión de información de un sujeto a otro, tal como lo sentenció Lasswell (1936) hace más de 70 años: “quién dice qué a quién en qué medio y con qué efecto”. Es decir, la comunicación tiene un carácter social que comprende a todos los actos mediante los cuales los seres vivos se relacionan con sus semejantes para transmitir o intercambiar información. Comunicar significa poner en común e implica compartir en un contexto social determinado y con una historia particular. O sea, es un proceso ligado al comportamiento humano y a las estructuras de la sociedad.
Así, a fines del S. XVIII, surgen
los medios de comunicación de masas o mass media como resultante de un proceso
social y un modelo de vida muy concreto: la sociedad emergente de la revolución
industrial que provoca cambios radicales en la economía, la política, la forma
de vida y en los lazos entre las comunidades. Estos nuevos actores se ubican
como mediadores (o traductores) entre el poder y la ciudadanía con la función
de “narrar” la realidad, interpretarla y re significarla. Es decir, los mass
media crean el “escenario” en el que la realidad es narrada y al que hay que
acceder para poder “existir” y actuar socialmente. La lógica de la comunicación
masiva se basa en el esquema tradicional: un emisor emite un mensaje dirigido a
miles de personas que muy eventualmente generarán un feedback. Con diferencias
de estilos y características tanto la radio, la televisión y la prensa, se
sustentan sobre esta lógica unidireccional, jerárquica y de uno a muchos.
Ahora bien, ¿cuáles son las
principales características de estos nuevos medios? En 1995, el matemático
Robert K. Logan (1995) sostuvo que internet constituye un lenguaje. El sexto
lenguaje. En una cadena evolutiva que comienza con el habla, la escritura, la
matemática, la ciencia, la informática y el aprendizaje. Y sostiene que
internet tiene su propia semántica y sintaxis (hipertextos e hipervínculos) y
define cinco características esenciales de este lenguaje: comunicación de ida y
vuelta, fácil acceso a la información, aprendizaje continuo, alineación,
integración y comunidad.
Años más tarde, el profesor de
origen ruso Lev Manovich al desarrollar la primera teoría de los nuevos medios
-enmarcada en la historia de las culturas mediáticas y visuales- define a la
computadora y a las redes emergentes como un “metamedio” (Manovich, 2006). Y
para analizarlo prefiere apartarse “de las categorías conocidas como la interactividad
y el hipermedia”. En cambio, pone el foco en el hecho de que el código binario
permite una convergencia tecnológica antes nunca vista: la traducción de
textos, imagenes, videos, películas, audio a datos numéricos a los que se
accede a través de las computadoras. El resultado de esta traducción son los
nuevos medios. Así, reduce todos los principios de los nuevos medios a cinco:
representación numérica; modularidad, automatización, variabilidad y
transcodificación cultural

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